Santos
Gumersindo y Servideo, mártires, Córdoba, persecución musulmana,
852. Gumersindo o Gómez, originario de Toledo, era todavía un
niño cuando viajó a Córdoba con sus padres.
Se hizo clérigo y fue ordenado diácono. Trabajó por formar
piadosos maestros para la juventud, junto a la basílica de los santos
mártires Fausto, Genaro y Marcial. Una vez ordenado sacerdote, le confiaron
el cuidado de una parroquia en el campo, cerca de la ciudad de Córdoba.
Abderramán II, que reinaba y era el dueño de esta ciudad, había
permitido a todo musulmán matar, sin mayores formalidades, a cualquier
cristiano que hablara mal de Mahoma. Un día en que Gumersindo, acompañado
de un monje que se llamaba Servideo, había ido a Córdoba, fue
denunciado como cristiano y decapitado por causa de la fe. Lo mismo sucedió
a su acompañante. Era el 13 de enero de 852.
Los cuerpos de estos mártires fueron furtivamente sustraídos por
los cristianos y sepultados en la iglesia de San Cristóbal. Desde su
muerte, fueron objeto de culto y sus nombres e inscritos en el Martirologio
Romano el 13 de enero.
Santos Gumersindo y Servideo,
mártires