Epifanio, siendo obispo de Pavía, tuvo que cumplir una misión ante el emperador Antemio y marchó a Roma. A su regreso, consagró a Dios a su hermana más joven, Honorata, confiándola a los cuidados de Luminosa (tal vez otra Luminosa), que vivía en el monasterio de San Vicente de Pavía, fuera de la puerta palatina.
Algunos años más tarde, en 476, el rey de los godos, Odoacro, se apoderó de la ciudad y la entregó al pillaje. Luminosa y Honorata se encontraron en el número de las cautivas. Epifanio tuvo que rescatarlas junto con otros muchos prisioneros. Luminosa no tardó en morir y Honorata, que la sobrevivió, pasó los últimos años de su vida, practicando las buenas obras. A su muerte, fue enterrada en la iglesia de San Vicente.
En el siglo IX, con ocasión del traslado
de su cuerpo, ocurrieron muchos milagros. El día 11 de enero es el
aniversario de esta traslación. El nombre de Honorata figura en esta
fecha en el Martirologio Romano; un nombre igual se encuentra también
el día 17 de abril.
Vidas de los Santos, de Butler. Vol. I, ed. 1964
SAN PASANTA HONORATA,
Virgen
