San
Juan Calibita o Calibites o de la Choza, que vivió en un rincón
de la casa paterna durante muchos años, sin que sus padres le conociesen.
Constantinopla, 450. Abandonando a sus padres y su cuantiosa fortuna, San Juan
se retiró del mundo a Gomón del Bósforo, entre los monjes
"vigilantes", fundados por San Alejandro Akimetes. A los seis años
retornó a su casa disfrazado de mendigo y vivió de la caridad
de sus padres, sin ser reconocido por ellos, en una choza próxima a su
casa. El nombre de Calibites se deriva de la palabra griega "kalubé",
que significa "choza". Juan se santificó ahí por la
paciencia, la mansedumbre y la oración. Se cuenta que, hallándose
ya en el lecho de muerte, reveló su identidad a su madre, aduciendo como
prueba el libro de los Evangelios empastado en oro que había usado de
niño. El santo pidió que le sepultaran en la choza donde había
vivido. Así se hizo, en efecto; pero sobre la choza se construyó
una iglesia, y las reliquias del santo fueron más tarde trasladadas a
Roma. La leyenda de San Juan Calibities se originó o se confundió
con las de San Alejo, San Onésimo y otros dos santos más, en las
que aparece la idea del disfraz.