San Melas, obispo de Rinocolure, hoy Faramida, en Egipto,
que sufrió el destierro por defender la fe contra los arrianos s. IV.
Melas nació en Rhinocolure, en Egipto, cerca de los límites
con Palestina. Pertenecía a una familia pobre que le dio una educción
cristiana. Vivía sin ambición y sin brillo, como verdadero asceta,
cuando fue elevado a la sede episcopal de su ciudad natal. En esta alta dignidad
conservó su simplicidad, su amor a las mortificaciones y a la vida
oculta. Se cree que fue consagrado por Atanasio. Su adhesión a la fe
de Nicea le valió los honores de la persecución. Los enviados
del emperador Valente, venidos para apoderarse de su persona, lo encontraron
en su iglesia, ocupado en limpiar las lámparas. Melas les dejó
en la ignorancia sobre su persona y su dignidad, les introdujo en la casa
episcopal y les sirvió de comer él mismo. Al final les dijo:
"Yo soy el mismo que vosotros buscáis". Llenos de respeto
y de admiración, los comisarios le comunicaron las órde nes
del emperador y se ofrecieron a facilitar su evasión. Melas rehusó
y declaró que quería ser tratado como los otros prelados católicos.
Marchó, pues, al exilio, menos por la violencia de sus enemigos que
por el ardor Se ignora el lugar donde fue relegado y lo que aconteció
durante sus últi mos años. Algunos han supuesto que, habiendo
sobrevivido a Valen te, pudo ser restablecido en su sede y morir en paz, bajo
el gobierno de Teodosio. Su me moria se hace en el Martirologio Romano el
16 de enero.
San Melas
Obispo
