25 de Diciembre
Natividad del Señor

Cuando se hubieron cumplido los acontecimientos que debían preceder al advenimiento del Mesías, de acuerdo con los vaticinios de los antiguos profetas, Jesús llamado el Cristo, Hijo de Dios eterno, se encarnó en el seno de la Virgen María y, hecho hombre, nació de ella para la redención de la humanidad. Desde la caída de nuestros primeros padres, la sabia y misericordiosa providencia de Dios había dispuesto gradulamente todas las cosas para la realización de sus promesas y el cumplimiento del más grande de sus misterios: la encarnación de su divino Hijo.
Por aquel entonces, el Emperador Augusto
emitió un decreto para llevar a cabo un censo en el cual todas las
personas debían registrarse en un lugar determinado según sus
respectivas provincias, ciudades y familias. Hasta Belén, cerca de
la ciudad de Jerusalén, llegaron San José y la Virgen María
procedentes de Nazaret, y estando allí, le llegó la hora de
dar a luz de la Virgen, trayendo al mundo a su divino Hijo a quien envolvió
en lienzos y lo recostó en la paja del pesebre.