San
Potito. mártir, Cerdeña 166. Las Actas que los bolandistas han
presentado sobre este mártir, no inspiran ninguna confianza. En ellas,
se presenta a Potito como originario de Cerdeña, convertido al cristianismo,
siendo aún niño, y sin que su padre -que era idólatra-
lo supiera. Al enterarse éste de la conversión de su hijo, lo
metió en la cárcel. Pero Potito, con sus oraciones y enseñanzas
consiguió convertirlo. En seguida, no pudiendo resolverse a vivir entre
paganos, se refugió en una ciudad que no se ha podido identificar (Valeria
o Gárgara). Allí curó la lepra a una mujer de un senador
llamado Agatón, y convirtió a toda su familia. La fama de esta
conversión llegó hasta Roma. Se mandó traer a Potito, quien
libró de un demonio ala hija del emperador; pero esta curación
se atribuyó a la magia. Quisieron obligar al joven a que adorara a los
dioses del imperio, pero él se rehusó y murió en los tormentos
en Roma, o en una ciudad del sur de Italia. Los bolandistas no tienen mejor
información sobre la suerte que cupo a las reliquias del mártir.
Se dice que habrían sido trasladas de Asculum a Cerdeña con las
de San Efisio, cuya fiesta se celebra el día 15 de enero. Todavía
se honra a San Potito en Nápoles, donde le han dedicado una iglesia.
Los benedictinos, que celebran su oficio en esta iglesia, obtuvieron del Papa
Clemente XII un oficio especial en su honor. Los himnos de este oficio han sido
editados por los bolandistas. La fiesta del santo mártir no está
señalada más que en los martirologios relativamente nuevos, y
en diversas fechas del mes de enero. El Martirologio Romano la ha situado el
día 13 de enero.