8ª
ESTACIÓN: JESÚS CONSUELA A LAS HIJAS DE JERUSALÉN
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste
al mundo.
Muchas veces, tendría yo que analizar la causa de mis lágrimas.
Al menos, de mis pesares, de mis preocupaciones. Tal vez hay en ellos un fondo
de orgullo, de amor propio mal entendido, de egoísmo, de envidia.
Debería llorar por mi falta de correspondencia a tus innumerables beneficios
de cada día, que me manifiestan, Señor, cuánto me quieres.
Dame profunda gratitud y correspondencia a tu misericordia.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro
9ª ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste
al mundo.
Tercera caída. Más cerca de la Cruz. Más agotado, más
falto de fuerzas. Caes desfallecido, Señor.
Yo digo que me pesan los años, que no soy el de antes, que me siento
incapaz.
Dame, Señor, imitarte en esta tercera caída y haz que mi desfallecimiento
sea beneficioso para otros, porque te lo doy a Ti para ellos.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro
10ª ESTACIÓN: JESÚS DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste
al mundo.
Arrancan tus vestiduras, adheridas a Ti por la sangre de tus heridas.
A infinita distancia de tu dolor, yo he sentido, a veces, cómo algo
se arrancaba dolorosamente de mí por la pérdida de mis seres
queridos. Que yo sepa ofrecerte el recuerdo de las separaciones que me desgarraron,
uniéndome a tu pasión y esforzándome en consolar a los
que sufren, huyendo de mi propio egoísmo.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro
11ª ESTACIÓN: JESÚS CLAVADO EN LA CRUZ
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste
al mundo.
Señor, que yo disminuya mis limitaciones con mi esfuerzo y así
pueda ayudar a mis hermanos. Y que cuando mi esfuerzo no consiga disminuirlas,
me esfuerce en ofrecértelas también por ellos.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro
12ª ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste
al mundo.
Te adoro, mi Señor, muerto en la Cruz por Salvarme. Te adoro y beso
tus llagas, las heridas de los clavos, la lanzada del costado... ¡Gracias,
Señor, gracias!
Has muerto por salvarme, por salvarnos. Dame responder a tu amor con amor,
cumplir tu Voluntad, trabajar por mi salvación, ayudado de tu gracia.
Y dame trabajar con ahínco por la salvación de mis hermanos.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro
13ª ESTACIÓN: JESÚS EN BRAZOS DE SU MADRE
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste
al mundo.
Déjame estar a tu lado, Madre, especialmente en estos momentos de tu
dolor incomparable. Déjame estar a tu lado. Más te pido: que
hoy y siempre me tengas cerca de Ti y te compadezcas de mí.
¡Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía!
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro
14ª ESTACIÓN: EL CADÁVER DE JESÚS PUESTO EN EL
SEPULCRO
Te adoramos, Señor, y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste
al mundo.
Todo ha terminado. Pero no: después de la muerte, la Resurrección.
Enséñame a ver lo transitorio y pasajero, a la luz de lo que
perdura. Y que esa luz ilumine todos mis actos. Así sea.
Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí.
Se reza a continuación un Padrenuestro
ORACIÓN FINAL
Te suplico, Señor, que me concedas, por intercesión de tu Madre la Virgen, que cada vez que medite tu Pasión, quede grabado en mí con marca de actualidad constante, lo que Tú has hecho por mí y tus constantes beneficios. Haz, Señor, que me acompañe, durante toda mi vida, un agradecimiento inmenso a tu Bondad. Amén.
Virgen Santísima de los Dolores, mírame cargando la cruz de mi sufrimiento; acompáñame como acompañaste a tu Hijo Jesús en el camino del Calvario; eres mi Madre y te necesito. Ayúdame a sufrir con amor y esperanza para que mi dolor sea dolor redentor que en las manos de Dios se convierta en un gran bien para la salvación de las almas. Amén.